Ante situaciones que no podemos controlar acudimos a
los retos y castigos como una forma posible de buscar solución.
En el caso de la enuresis los castigos no logran el
fin buscado.
Pensemos que se trata de un síntoma que el niño no
puede controlar y el superarlo no depende de su voluntad, por tal motivo el
síntoma no desaparecerá por el hecho de retar al niño, sino todo lo contrario,
podríamos generarle vergüenza por lo que le está pasando, frustración por no
poder controlarlo y por ende una disminución en su autoestima.
Se trata más que nada de acompañarlo, brindándole
confianza y apoyo.
Los niños deben saber que en algún momento dejarán de
hacerse pipí y allí estaremos siempre para acompañarlos en este proceso, pero
nunca para reprocharles.
Nuestra seguridad y apoyo es fundamental para ellos,
si los papás estamos seguros y tranquilos, ellos también lo estarán.
Suerte y ante todo, PACIENCIA!


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