Podemos explicarles lo siguiente:
Existen diferencias físicas, culturales, socioeconómicas, intelectuales… en tu clase hay niños rubios, morochos, inteligentes, extrovertidos. Las familias de los niños también son diferentes, los lugares donde viven, sus países de origen, su forma de hablar, la música que escuchan, la comida que comen…
Todos somos diferentes y a la vez tenemos cosas en común. Cada uno es como es, ni mejor ni peor y todos debemos ser respetados.
“¿A vos te gustaría que tus compañeritos no quieran jugar con vos por usar anteojos?”
“Que bueno que todos seamos diferentes, sino sería aburrido. Mirá que bueno, podés aprender palabras nuevas de un niño que habla diferente a vos”.
¿Que debemos hacer nosotros para que nuestros hijos acepten las diferencias?
¿Nosotros como padres y adultos, aceptamos las diferencias?, ¿Somos tolerantes ante otro que tiene un pensamiento distinto al nuestro?, ¿Qué términos usamos para referirnos a una persona que es diferente a nosotros?
Como tantas otras cosas las actitudes y pensamientos se aprenden.
No hay mejor método para enseñar a nuestros hijos que dando el ejemplo. Los niños son grandes imitadores, copian tanto lo positivo como lo negativo.
Por tal motivo cuando queramos transmitir alguna enseñanza a nuestros niños debemos mirarnos primero a nosotros mismos, a veces allí está la clave!
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